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Chile exporta zapatos (Columna de Director de ProChile)

  • 15 Mar, 2019
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Tomar decisiones es una de las responsabilidades más importantes de la actividad empresarial, sobre todo —como en el caso del cierre de la fábrica de calzados Guante— cuando traen consigo el fin de una larga historia.

A partir de este hecho podrán sacarse diferentes conclusiones, algunas más pesimistas que otras. Soy de los que creen que detrás de esto existe una oportunidad para reposicionar la frase “Hecho en Chile” como sinónimo de calidad y excelencia.

Somos grandes consumidores de calzado. Según datos de la Cámara de Industriales de Cuero, Calzado y Afines (Fedeccal), los chilenos compramos entre cinco y seis pares cada año, lo que nos convierte en líderes a nivel latinoamericano. Casi el 90% son importados desde China y Brasil fundamentalmente, y sólo el 10% son hechos en Chile.

Hasta la apertura internacional de nuestra economía, las cifras eran prácticamente inversas: gran parte del consumo era cubierto por la industria local y sólo un margen por zapatos importados. Los TLC suscritos por nuestro país a partir de los noventa (actualmente tenemos 27 acuerdos con 64 mercados, que representan el 63% de la población mundial y el 86,3% del PIB global) provocaron el ingreso masivo de esta oferta, que podría ser una de las causas de la caída en la producción local. Sin embargo, las empresas están obligadas a adaptarse a los nuevos escenarios y a las exigencias de los consumidores si quieren permanecer en un mercado eminentemente dinámico.

ProChile, en su afán de aportar en la agregación de valor y diversificación de nuestra oferta exportable, está trabajando con aquellas empresas que decidieron asumir el relevo de esta tradición de mano de obra artesana. Marcas como TADA, Bestias, Manavai, 1927 Shoes o La Sebastiana, que se caracterizan por ofrecer diseño con materias primas de gran calidad, que rescatan nuestra identidad y que ponen especial cuidado en la elaboración.

La internacionalización de este sector se ciñe a los objetivos trazados en la Política de Fomento del Diseño Nacional 2017-2022, que lidera el Ministerio de la Cultura y que se desarrolla en una alianza público-privada en la que también participamos junto a la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería. Nuestro trabajo se traduce, básicamente, a capacitación, participación y difusión. En este contexto se enmarcan los talleres, coaching, ruedas de negocio y las participaciones en ferias clave como MICAM en Milán, Capsule Show de Nueva York, Life Instyle en Melbourne y Caravana Americana en el D.F.

Según la Primera Encuesta de Calzado de Autor en Chile —que elaboramos junto a Matriz Moda— el aporte anual de este sector a la economía nacional equivale a unos US$ 34 millones. Si bien sus exportaciones son pequeñas aún (en 2018 los envíos superaron los US$ 400 mil), los datos revelan que mercados como Australia y México son fundamentales. A profundizar este vínculo apuntan las acciones que llevaremos adelante este año, dentro de las que destaco el Encuentro Exportador para industrias creativas en octubre próximo, donde traeremos a compradores de ambos países. A lo anterior se agrega nuestra estrategia institucional dirigida a potenciar el e-commerce entre las pymes y que incluye una serie de convenios con cadenas globales como DHL y FedEx para disminuir costos.

Estoy convencido del aporte de este sector a la diversificación de nuestra canasta y, sobre todo, a la construcción de un relato actualizado y que nos distingue internacionalmente como productores de gran calidad y valor agregado

Columna de Jorge O’Ryan Schütz Director de ProChile

Fuente DF.CL