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La crisis de la gente de mar y el fracaso de la industria marítima para hacerse escuchar en el mundo

  • 30 Jun, 2020
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Es interesante notar que cuando se mira la lista de trabajadores esenciales, los cientos de miles de tripulantes de la marina mercante no se encuentran en ninguna parte. Esto a pesar de la petición de la OMI a los gobiernos de todo el mundo para que se incluya a la gente de mar en ese rango, destaca el boletín semanal de Alphabulk, al que MundoMarítimo accede en alianza exclusiva.

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, se relata en la publicación, el mundo se ha embarcado en una globalización masiva que sólo ha sido posible gracias a los buques que transportan materias primas, productos energéticos y productos terminados al lugar correcto en el momento adecuado. Y por supuesto… a pesar de los mejores esfuerzos de unos pocos – los buques tienen tripulantes.

Un buque de alta mar posee una tripulación media de 20 personas. Ahora bien, una de las industrias más afectadas con la pandemia del coronavirus (Covid -19) ha sido la industria de las aerolíneas que ha visto caer el tráfico aéreo en cerca del 70%, con algunos países como el Reino Unido o Singapur experimentando una baja de alrededor del 90%.

Marinos varados

Esta dramática caída del tráfico aéreo ha significado que los tripulantes que llegan al final de su tiempo contractual a bordo permanezcan embarcados ya que no pueden ser repatriados y tampoco se pueden llevar a las naves tripulantes de reemplazo.

Para aquellos que llegaron al final de su tiempo contractual a mediados de marzo, esto les ha significado permanecer tres meses más a bordo. El período contractual típico va de 4-5 meses para los oficiales, a 12 meses (+/- 1 mes) según su calificación. Así es como la OMI describe la situación: «Las restricciones de viaje impuestas por los gobiernos de todo el mundo han creado importantes obstáculos para los recambios de tripulación y la repatriación de la gente de mar, lo que ha dado lugar a una creciente crisis humanitaria, así como a importantes preocupaciones por la seguridad de la gente de mar y del transporte marítimo».

La OMI ha intervino rápidamente instando a sus Estados miembros a designar a la gente de mar como trabajadores clave, para que puedan viajar entre los buques que constituyen su lugar de trabajo, y sus países de residencia. Desde ahí, un pequeño número de países han puesto en marcha protocolos para los recambios de tripulación, pero esto no ha resuelto el problema global. De hecho, parece que se ha llegado a una especie de punto muerto, lo que ha llevado a la ITF a pedir una especie de «huelga» a bordo de los buques mercantes, con la esperanza de que esta acción de último recurso desencadene algún tipo de acción global para resolver el problema.

Así lo expresó la ITF en un comunicado de prensa del 15 de junio, dirigido a sus miembros: «Si has terminado tu contrato, tienes derecho a ser repatriado. Si esto no es posible, entonces permanecerás a bordo como pasajero. Las consecuencias podrían ser que el buque no pueda navegar si el nivel de tripulación es inadecuado, pero eso no es responsabilidad de los marineros».

La magnitud del problema en cifras

Según la base de datos de Equasis, la flota mercante mundial cuenta aproximadamente 120.000 buques. Si se restan todos los buques pequeños como remolcadores, de pesca y naves pequeñas de los otros segmentos, queda la marina mercante de alta mar con una flota de aproximadamente 55.000 naves. Si se supone una media de 20 tripulantes por buque (sin tener en cuenta los cruceros) y que el 20% actualmente ha permanecido más tiempo del que les correspondía por contrato para estar a bordo, se tienen unos 220.000 tripulantes que deben ser repatriados y otros 220.000 que deben volar para cumplir con los reemplazos.

Al otorgar prioridad a aquellos que han excedido su contrato por tres meses, queda un tercio del número calculado anteriormente, es decir, unos 70.000 marineros que volverán a casa y 70.000 tripulantes que volarán como reemplazos. Es decir, un total de 140.000, un número manejable de personas. Tomando a Francia como ejemplo: A mediados de abril el gobierno de Francia repatrió a 160.000 de sus ciudadanos desde el comienzo de la pandemia usando vuelos charter.

Más revelador aún es que el grupo de cruceros Carnival anunció que ha logrado trasladar a casa a 60.000 de sus tripulantes desde que se detuvo a mediados de marzo, dejando «sólo» 20.000 tripulantes aún varados en cruceros inactivos.

El hecho de que el mundo no busque, y por lo tanto no encuentre, una solución para trasladar a 140.000 marineros- de los cuales alrededor el 60% tiene su origen en sólo 5 países (China, Filipinas, Indonesia, Rusia y Ucrania)- indica una vez más, lo que muchos ya sabían del transporte marítimo: Que, aunque es esencial para el buen funcionamiento de la economía mundial, no existe en las mentes de los políticos a cargo en el mundo.

En este punto Alphabulk cuestiona si no es en realidad culpa de la propia industria del transporte marítimo el no organizarse, de tal manera que su voz se oiga en el nivel más alto de los círculos de poder.

Por ahora, de acuerdo con la consultora los marinos se encuentran solos, algunos ahora tan desesperados que consideran que la única opción que tienen es infringirse daño a sí mismos con la esperanza de que esto aumente sus posibilidades de ser enviados de vuelta a casa. Lo que para Alphabulk es un terrible dilema.

FUENTE: MundoMaritimo.cl