Por qué los exportadores agrícolas deben considerar las certificaciones orgánicas

  • 30 Mar, 2022
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La agricultura orgánica es un mercado en rápido crecimiento que puede brindar oportunidades a los países de América Latina y el Caribe (ALC) para diferenciar sus productos y diversificar sus ventas externas más allá de los productos básicos.

Para comprender este potencial, analizamos los efectos de las certificaciones orgánicas sobre las exportaciones de las empresas. Nos centramos en dos países exportadores latinoamericanos: Argentina, el país con mayor superficie cultivable de la región; y Perú, el país con la mayor cantidad de productores orgánicos. Por el lado de las importaciones, nos centramos en los Estados Unidos, que dan cuenta de aproximadamente el 42% de las ventas minoristas mundiales de alimentos y bebidas orgánicos —de lejos, el mayor mercado orgánico del mundo en 2019 (FiBL-IFOAM, 2021).

Examinamos de qué manera la certificación orgánica del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) afecta las exportaciones totales de las empresas y sus distintos componentes, y en particular los precios de las exportaciones (los valores unitarios). La evidencia indica que la certificación orgánica del USDA se asocia a un aumento de 20% en las ventas a los Estados Unidos. Este incremento se origina tanto en mayores volúmenes exportados como en envíos más frecuentes y, lo que es importante, en valores unitarios más altos.

La agricultura orgánica y la certificación

La demanda de productos orgánicos ha crecido a un ritmo acelerado a lo largo de las últimas dos décadas. Las ventas minoristas mundiales de alimentos y bebidas orgánicos se multiplicaron por siete desde el año 2000 hasta alcanzar cerca de US$ 120,000 millones en 2019. La cantidad de productores orgánicos y la superficie de las tierras destinadas a cultivos orgánicos han evolucionado a la par de dicho crecimiento y han alcanzado los 3 millones de productores y los 72 millones de hectáreas, respectivamente, a partir de niveles de 200,000 productores y 11 millones de hectáreas 20 años atrás. Los países de ALC son actores clave de esta expansión, dado que en 2019 albergaban al 7% de los productores orgánicos y el 11,5% de las tierras para la agricultura orgánica a nivel mundial (FiBL-IFOAM, 2021).

Para etiquetar y vender sus productos como orgánicos, las empresas deben estar certificadas. Esto requiere atravesar un proceso formal por medio del cual un organismo oficial de certificación comprueba que la empresa cumple con las reglamentaciones del país en cuestión (por ejemplo, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos —USDA— en el caso de dicho país)[1]. A la par de la expansión de la demanda, la cantidad de empresas certificadas se ha incrementado significativamente en los últimos años. Por ejemplo, el número de establecimientos certificados como orgánicos por el USDA superó los 44,500 en 2019, lo cual refleja un crecimiento de aproximadamente un 65% desde 2013. Las empresas de ALC dieron cuenta del 21% de este total.

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