Tercer año de sequía amenaza las exportaciones de granos

  • 24 Nov, 2022
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La sequía hace peligrar la oferta nacional a los mercados mundiales de granos y aplica presión a una frágil economía con escasas reservas.

Argentina es un gran jugador en el mercado mundial de alimentos. El año pasado, su producido representó 8% de las exportaciones globales de trigo, 18,5% de las de maíz y 40% de las de soja. En la temporada 2021-2022 produjo 22,15 millones de toneladas de trigo, de los cuales exportó 16,25 millones, casi tanto como los 18,8 millones de Ucrania.

“El sector se prepara para una de las peores cosechas en los últimos 20 años”, opina Cristian Russo, agrónomo de la Bolsa de Rosario. “Las reservas de agua son como combustible para estas cosechas, y comenzamos el año con un tanque vacío”.

A principios de este año el presidente Alberto Fernandez presentaba las exportaciones agrícolas del país como una posible solución para el problema alimentario del mundo. Pero en muchos casos el trigo de baja calidad se destina a forraje animal y el tiempo seco está demorando la siembra de otros cereales.

“La cosecha argentina de trigo ya no se recupera”, opina Enrique Erize, a cargo de la firma consultora Nóvitas. “Lo que ahora está en juego es el maíz y la soJa. Y el panorama no es bueno”.

Durante tres años consecutivos el país afrontó condiciones inusualmente secas asociadas al efecto “La Niña”. El patrón climático global está definido por fuertes vientos que alejan de Sudamérica el agua cálida proveniente del Océano Pacífico. El resultado es un clima seco y fresco.

Los agricultores lamentan la oportunidad perdida de vender a los mercados internacionales. Además de la sequía dicen que hay ausencia de políticas económicas de largo plazo que ayuden a las exportaciones. La principal de las quejas son los impuestos a las exportaciones, de 12% sobre el trigo y el maíz y de 33% sobre la soja. Además, la brecha de 80% entre la tasa de cambio oficial para exportadores y la tasa del mercado negro desalienta la inversión.

En septiembre el gobierno abrió una ventana de 26 días para que los productores de soja exportaran su producción, que resultó en ventas masivas. Pero esa ventana ya se cerró.

“Con una buena cosecha, el gobierno aprovecha para recolectar más impuestos de exportación, dice Fernando Rivara, presidente de la Federación de Acopiadores de Cereales, “pero cuando los agricultores pierden plata, es como pedir ayuda en el medio del desierto”.

El mes pasado el ministro de economía Sergio Massa anunció un subsidio de hasta 20.000 pesos por hectárea para que los pequeños productores de soja y maíz compren semillas y fertilizantes. “Nos encontramos ante una sequía de grandes proporciones que está creando peligros y obstáculos”. Un vocero del gobierno dijo que aunque saben que una única medida no alcanza, esperan que el subsidio ayude a los agricultores a “invertir más”.

La escasa cosecha de trigo podría ser un problema para la balanza comercial. Según Fernando Baer, economista de la consultora Quantum, “Hay un alto grado de fragilidad en la economía con reservas muy bajas. La combinación de menores precios mundiales y menor producción va a dar como resultado una cosecha de trigo 36% más baja que la del año anterior.

Massa introdujo controles a las exportaciones para preservar los escasos dólares. El Banco Central no da información sobre las reservas internacionales netas pero estimaciones privadas las colocan en unos US$ 5.000 millones.

Fuente: Mercado