Trigo y girasol: dos oportunidades para aumentar las exportaciones

  • 02 Jun, 2022
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Cada vez que se habla de las posibilidades de la Argentina, fuera de cualquier contexto, se apunta a aumentar las exportaciones para darle dinamismo al ingreso de divisas. Es una de las maneras más rápidas de generar riqueza, con mayor capacidad productiva y exportadora.

Desde que comenzó la guerra en Ucrania, que no sólo generó más de 5 millones de refugiados, innumerable cantidad de muertes y la destrucción de decenas de ciudades, también se inició una vertiginosa suba de los precios de los alimentos en el mundo, tal cual lo advierte un informe reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que además pone énfasis en el impacto que ya tiene la guerra en el mercado agropecuario.

Ucrania y Rusia producen gran parte del suministro para cubrir la demanda mundial de maíz, cebada, trigo, aceite de girasol y fertilizantes. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, estos dos países suman cerca del 30% de las exportaciones globales de trigo, un cereal que constituye la materia prima para elaborar pasta, pan, harina, y otros productos empacados con los que se alimenta a millones de personas y según el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, Ucrania y Rusia proveen el 12% de las calorías de la humanidad, por lo tanto mientras queden afuera de la oferta global, los precios de los commodities tendrán un plus en sus cotizaciones, que muchos analistas llaman “premio bélico”.

En nuestro país, desde el Gobierno y el sector empresario -dejando de lado el horror que plantea una guerra- se piensa en cómo incrementar la oferta exportadora mientras se paguen altos precios internacionales.

Lo que pasa en el mundo afecta fuertemente al trigo, por eso desde el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca se buscó por todos los medios posibles que la cadena del trigo pudiera capturar las altas cotizaciones en los mercados de referencia. Una medida concreta para llegar a ese objetivo fue la de ampliar el cupo de ventas al exterior a 10 millones de toneladas, habilitando nuevas inscripciones en el registro de exportación.

Las oportunidades para el trigo no sólo están en Brasil -que el año pasado le compró a la Argentina 5,5 millones de toneladas- sino que se abren opciones en los mercados del sudeste asiático donde Australia era un peso pesado. Allí hoy nuestro país tiene presencia y el contexto actual brinda una nueva oportunidad.

Fuente: Ámbito